La Ley de Insolvencia es una ley que busca brindarle a los morosos la oportunidad de renegociar sus deudas para poder cancelarlas, con todo las implicaciones positivas que implica que logren comenzar a cancelar sus deudas. A esta Ley se podrán acoger aquellas personas naturales contra quienes cursen demandas de ejecución o de jurisdicción coactiva.
A este Ley se podrán acoger aquellas personas deudoras y que no hayan podido cumplir a dos o más acreedores por más de 90 días en el pago de arriendos, servicios públicos, deudas bancarias, etc. Además, aplica por 60 días que podrían prorrogarse por 30 días más y el trámite se realiza en los centros de conciliación.
Si se acepta la insolvencia, a su favor se dejarán de cobrar los intereses por su deuda y se suspenderán todos aquellos procesos judiciales en su contra si es deudor. Hay que aclarar que tal medida no aplica si el proceso jurídico en contra del deudor es por un proceso de alimentos. En caso de que el acreedor sea una empresa de servicios públicos, esta no podrá suspenderle los servicios.
Una vez definidos los beneficios y derechos del deudor, es hora de hablar de las obligaciones a las que se compromete el deudor al someterse a esta Ley de Insolvencia. Usted debe proponer alternativas para lograr cancelar su deuda con su acreedor, dependiendo de sus capacidades. Estas opciones pueden incluir acuerdos de pago, refinanciación, revisión de intereses, de plazos, intercambio de activos (entregar bienes como forma de pago). Sigue leyendo